20 años
Por Eduardo Gil
Se puede afirmar, contradiciendo al tango, que veinte años son mucho. Basta con pensar cuál era la situación del país en aquel momento y cuál la ubicación de la fotografía en el panorama del arte tanto acá como en el resto del mundo.Me hice cargo de la dirección del FotoEspacio del Centro Cultural Recoleta en marzo de 1988 (entonces Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires). Pronto percibí que si bien el lugar tenía un enorme potencial, por su ubicación, interacción con el resto de actividades que allí se desarrollaban y cantidad de público asistente, el perfil de este último era acotado y homogéneo.
Eran tiempos en los que todavía algunas utopías eran imaginables. Comencé a jugar con la idea de crear un circuito de galerías en diferentes provincias para itinerar las muestras luego de ser expuestas en Recoleta. Esto ampliaría la cantidad de espectadores y posibilitaría abrir el juego al “interior” del país adonde, salvo raras excepciones, no llegaban exposiciones fotográficas relevantes.
Concretarlo no era fácil por muy diversos motivos. Alcides DeCunta fue el catalizador que lo posibilitó. Una vez por semana Alcides viajaba desde Chivilcoy para asistir a los Talleres en mi estudio. Eran 160 kilómetros recorridos dos veces en el día. Los regresos de madrugada fueron macerando, entre somnolencias, su pasión por la fotografía, el fervor aún candente de las discusiones respecto del arte, de las galerías, etc. El resultado no tardó: ¿y si empezamos por Chivilcoy?
Lo que siguió fue mi propuesta a la directora del Museo, en aquel momento “Chichita” Postiglione, que no sólo la aceptó, sino que la apoyó con entusiasmo respaldando incondicionalmente las pautas de curación propuestas y la independencia del espacio. Tarea no siempre fácil debido a los celos, presiones y “sugerencias” locales. Gracias a ese criterio, sostenido por los directores posteriores, fue posible mostrar en Chivilcoy obra rechazada en galerías de Buenos Aires por “provocativa”, “extrema” o incluso “obscena”…
Desde el inicio mismo, un grupo de fotógrafos locales se sumó a la propuesta y ofreció su colaboración: Derlis Prado, Nolberto Torres, Carlos Uhart y Daniel Muchiut. Sin su generosa dedicación el proyecto hubiera sido insostenible. Por la Fotogalería pasaron casi todos los autores destacados de la fotografía argentina contemporánea y en muchos casos tuvieron allí su primera muestra. Expusieron su trabajo fotógrafos de distintos países de Latinoamérica, Europa, Estados Unidos y, recientemente, Oceanía. La mayoría de estas muestras llegaron a Chivilcoy y volvieron a sus países sin pasar por la Capital Federal.
La diversidad es norma. Expusimos tradicionales ensayos documentales en blanco y negro, búsquedas formales y conceptuales, instalaciones u obras experimentales de variados formatos. Colgaron artistas reconocidos internacionalmente y jóvenes que tuvieron allí su primera oportunidad, respaldados estos simplemente por su talento y potencial. Gestionamos largamente muestras que nos parecen imprescindibles y hemos acompañado muchas propuestas a las que le faltaba aun madurar, hasta que se convirtieron en obra y fueron exhibidas.
Como documento, antecedente o referencia bibliográfica los catálogos son parte esencial de toda exposición. Nos preocupamos, aún en medio de las peores crisis económicas, de que cada exposición tuviera el suyo sin excepción durante estos 20 años.
Recorrimos un largo y apasionante camino tratando de sostener una línea ética y estética sólida. Para muchos autores la Fotogalería se ha convertido en un punto de inflexión nodal en su desarrollo artístico, para otros en un ejemplo de cómo llevar adelante un proyecto independiente de largo aliento.
Seguramente hemos cometido errores, sin duda hemos aprendido mucho.
Podemos trabajar en libertad, sin presiones ni compromisos políticos de esos que a veces suelen enturbiar las decisiones a la hora de resolver qué mostrar, esto posibilitó la continuidad, el nivel, la coherencia y en consecuencia el prestigio de la Fotogalería.
Sembramos y aún continuamos cosechando. Daniel Muchiut, una de nuestras mayores apuestas desde el principio, pudo ir modelando su producción en siete exposiciones individuales e innumerables muestras colectivas en la Fotogalería. Hoy nos enorgullece con su obra, que ya ha alcanzado resonancia internacional y es la referencia de un pujante grupo de jóvenes fotógrafos locales que, al igual que él, comienzan a formarse colaborando con la Fotogalería y preparándose para retomar la posta.
Ya es tiempo de que otros sostengan, continúen y enriquezcan el proyecto.
Aquella fantasía inicial del circuito de galerías interprovincial no pasó de Chivilcoy. La realidad se impuso, aunque nunca se sabe qué es lo que deparará el futuro. Siempre hay nuevos desafíos. Quizás ya no sea tiempo de utopías… ¿o quizás si?
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